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La Justicia

Por Raúl Fernández

“Lo que se considera justo para algunos, puede sentirse injusto para muchos.” 

La justicia es un valor esencial de la convivencia humana porque propicia la armonía. Significa dar a cada cual lo que le corresponde y es virtud y razón sustentada en valores de solidaridad, equidad y respeto a la persona humana.

En la Grecia Clásica, Platón imaginó la justicia como condición para lograr la felicidad a través de la razón; y en su utopía social y política, colocó en la cúspide de su organización, al hombre más justo, que lo era por su sabiduría, pues la verdad alcanzada por la razón conduce a la bondad, a la objetividad y al ejercicio justo del poder, para preservar los equilibrios que permiten a una colectividad vivir bien y en paz.

Aristóteles, por su parte, afirmaba que la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo de acuerdo a sus necesidades, sus méritos y contribuciones a la comunidad; y que es injusto recibir menos de lo equivalente a lo que se aporta.

En la Edad Media, Santo Tomás de Aquino planteó que la justicia radicaba en la salvaguarda y buen uso de los derechos naturales de la colectividad humana. Luego vendría, en la Ilustración, la argumentación de que la justicia se modela y cambia con el tiempo y la experiencia propia de las colectividades.

En la sociedad moderna, los derechos humanos –que se van precisando en categorías sociales particulares– son la referencia de la justicia, que se va ampliando hacia los derechos de otras especies y del entorno natural del hombre.

La justicia resulta ser un componente esencial en la vida social; tanto es así, que en la organización de las repúblicas modernas constituye uno de los tres poderes. La justicia se expresa en normas morales y leyes, así como en aparatos públicos encargados de su protección y cumplimiento.

¿Las leyes son justas? La respuesta puede no ser compartida entre quienes, en la sociedad, ocupan posiciones sociales diferenciadas, y de hecho no lo son entre quienes establecen relaciones antagónicas. Lo que se considera justo para algunos, puede sentirse injusto para muchos. Por ello, las modificaciones sociales llevan a reformas jurídicas, los movimientos sociales impactan el sistema normativo y las revoluciones sociales triunfantes establecen nuevas constituciones políticas.

Un ejemplo que muestra la diversidad de concepciones de justicia es la demanda de los pueblos indígenas de la región de la Costa Montaña de Guerrero, de reconocimiento y respeto a su Sistema de Seguridad y Justicia ante la violencia y la ausencia y corrupción del sistema estatal encargado de ello. Las nuevas movilizaciones de las colectividades indígenas, organizadas como policías comunitarias portan una concepción de la justicia que se basa en el principio de la reeducación, la condena moral, el trabajo comunitario y la participación de las comunidades en la administración de la justicia.

En suma, la justicia se fundamenta en el principio de equidad, de dar a cada quien lo que le corresponde de acuerdo a su aporte a la sociedad, de universalidad de los derechos y del reconocimiento de la diversidad de colectivos sociales emergentes. También en la inclusión de sistemas de justicia concebidas y aplicadas por comunidades tradicionales que buscan la reeducación y reintegración de sus miembros que delinquen.


Raúl Fernández. Sociólogo por la UNAM y EHESS. Profesor del Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados “Ignacio Manuel Altamirano” Universidad Autónoma de Guerrero.

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